Clima, suelos y variedad
La comarca de Los Oteros esta enclavada en una zona de páramo con un clima plenamente continental, de grandes calores en verano y días extraordinariamente fríos en invierno. La pluviometría media anual ronda los 300 mm al año y durante el periodo de maduración los contrastes térmicos entre el día y la noche son muy acusados.
Nuestras 130 hectáreas de viñedos —estudiados uno a uno por un equipo conjunto de técnicos de la bodega e investigadores de la Universidad de León— están ubicados en las mejores zonas de la comarca de Los Oteros. Normalmente los viñedos están formados por cepas viejas de Prieto Picudo y de Verdejo, con conducción en ‘rastra’ y con más de 90 años de edad.
Los diferentes pagos se sitúan a una altitud media de 810 metros sobre el nivel del mar, sobre suaves laderas y oteros. Los suelos pobres —arcilloso-calcáreos, con profusión de cantos rodados— ofrecen una producción media de 1.500 Kg por hectárea.
Plan de viticultura
Tanto en la viña como en la bodega aplicamos los métodos más naturales posibles, orientados hacia la obtención de vinos con personalidad y respetuosos con su terruño de origen. Buscando la máxima calidad en nuestras uvas, utilizamos un meticuloso plan de cultivo que combina el conocimiento tradicional de los viticultores de la zona con conceptos agrícolas avanzados, tales como los análisis de suelos y los tests fitosanitarios que realizan nuestros técnicos en colaboración con la Universidad de León.
Para conseguir las condiciones óptimas de elaboración y crianza de nuestros vinos, reducimos las cargas de cada cepa con podas en verde y aclareos de racimos antes del envero (en las plantas mas jóvenes), y efectuamos un cuidadoso seguimiento de los viñedos mas viejos. Por las mismas razones sustituimos los herbicidas por el arado tradicional del suelo y minimizamos los tratamientos químicos para respetar al máximo el ecosistema del viñedo.
Pagos
En este momento continuamos llevando a cabo vinificaciones selectivas, con el fin de identificar aquellos pagos en los que la variedad se expresa de un modo excepcional. Nuestros viñedos son muy viejos —su edad media es de 90 años—, con sistemas radiculares muy profundos que obligan a la cepa a nutrirse en el subsuelo. Cada uno de los pagos es cultivado según sus necesidades específicas de suelo y clima.
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